Si me ves, bésame
hazme un sitio entre tu piel.
Voy buscando alguna voz en mí
que me ayude bien a discernir,
pues mi mente es un vestido que me queda mal.
¿Cual ha sido, dónde está el error?
¿Quién me ha condenado al terror
de una mente en blanco y negro?
¿Dónde está mi lugar?
No soy como los demás,
yo sé pensar!!
Estoy sólo y tengo miedo.
Si me ves, bésame,
hazme un sitio entre tu piel,
que los rasgos de mi cara
no te impidan ver mi ser.
Sentirás que mi amor
tiene sed de que una voz
me susurre una caricia
o me regale una ilusión.
Dame mimos, dame tu calor,
te los devolveré en forma de flor,
recibirás por cien, multiplicado lo que me des.
Si me apartas, no me integraré.
Si me abandonas, yo me perderé.
El rechazo es mi condena.
¿Dónde está, mi libertad?
buscaré un futuro para mí.
Me va a costar!!
pero sin amor no puedo.
Si me ves, bésame,
hazme un sitio entre tu piel,
que los rasgos de mi cara
no te impidan ver mi ser.
Sentirás que mi amor
tiene sed de que una voz
me susurre una caricia
o me regale una ilusión.
Y al final llegaré
donde me lleven los pies,
y si quieres conocerme,
no me observes, mírame.
¿Dónde estás, Libertad?
Mi celda es la soledad,
el silencio que no calla
es el vacío de tu voz.
Si me ves, bésame,
hazme un sitio entre tu piel,
que los rasgos de mi cara
no te impidan ver mi ser.
Sentirás que mi amor
tiene sed de que una voz
me susurre una caricia
o me regale una ilusión.
Maravillosa canción de Mago de Öz. Ahora mismo expresa a la perfección lo que esconde mi frágil y voluble corazón.
martes, 14 de septiembre de 2010
jueves, 9 de septiembre de 2010
Y ahora que has vuelto el saber que no hay nada que hacer duele más que no saber. Saber que tu corazón tiene otro lugar mortifica al mío y me atraviesa como una bala al rojo vivo.
Este dolor quiebra mi corazón por cada uno de sus recovecos y entrecorta mi respiración, hasta conseguir que el esfuerzo por obtener aire duela desgarradoramente.
Y para colmo tengo que verte día sí, día también, y la visión de tan mortífera belleza envenena mis pupilas, pero por desgracia no me ciega y tu imagen repiquetea en mi memoria hasta que las lágrimas brotan de mis ojos para reunirse con un océano de dolor.
Este maldito sentimiento resulta un martirio para mí... Me matas y me devuelves la vida... Sólo tú puedes hacerme completamente feliz y al mismo tiempo absolutamente desgraciada...
Odio amarte tanto, amor... no puedo vivir sin tí, pero odio quererte así...
Este dolor quiebra mi corazón por cada uno de sus recovecos y entrecorta mi respiración, hasta conseguir que el esfuerzo por obtener aire duela desgarradoramente.
Y para colmo tengo que verte día sí, día también, y la visión de tan mortífera belleza envenena mis pupilas, pero por desgracia no me ciega y tu imagen repiquetea en mi memoria hasta que las lágrimas brotan de mis ojos para reunirse con un océano de dolor.
Este maldito sentimiento resulta un martirio para mí... Me matas y me devuelves la vida... Sólo tú puedes hacerme completamente feliz y al mismo tiempo absolutamente desgraciada...
Odio amarte tanto, amor... no puedo vivir sin tí, pero odio quererte así...
lunes, 6 de septiembre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
3 DIIAAASSS!!
Parece ,mentira, sólo tres días, ¡¡tres!! Y volveré a embriagarme con el verde resplandor de tus ojos, y voveré a ahogarme al zambullirme en tu mirada... y volveré a sentir el cañlor de tu piel morena...
Que se caiga el cielo, pero después de oirte decirme "Te Quiero"
Que se caiga el cielo, pero después de oirte decirme "Te Quiero"
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Me roza el corazón con el filo de sus labios... (L) 4 días! Me muero por abrazarte y que me abraces tan fuerte... Me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando palabras que llegan a este pobre corazón, voy sintiendo el fuego en mi interior...
Quiero estar junto a tí y alimentar tu boca.
Hay veces que el dolor duerme en una canción.
Sé que moriré de amor decadente, lúgubres besos
Quémate en mí...
Quiero estar junto a tí y alimentar tu boca.
Hay veces que el dolor duerme en una canción.
Sé que moriré de amor decadente, lúgubres besos
Quémate en mí...
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