Eres como el fuego en invierno: cuando estás cerca me quemo, y cuando estás lejos me congelo.
Los placeres violentos terminan en la violencia, y tienen en su triunfo su propia muerte, del mismo modo en que se consumen el fuego y la pólvora en un beso voraz.
Unos dicen que el mundo sucumbirá en el fuego,
otros dicen que en el hielo.
Por lo que yo he probado del deseo
estoy con los que apuestan por el fuego.
Pero si por dos veces el mundo pereciera
creo que conozco lo bastante el odio
para decir que, en cuanto a destrucción
también el hielo es grande
y suficiente.
martes, 31 de agosto de 2010
domingo, 29 de agosto de 2010
¿No te das cuenta? ¿De que me puedes dejar caer cuando tú quieras? ¿De que no tienes necesidad de seguir alimentando la tortura que me supone tu ausencia?
Es evidente, es un secreto a voces... pero, o tú lo quieres ignorar, o no quieres saberlo, o no te importa lo que siento...
No hay palabras, no hay letras, no hay abecedarios, no hay nada capaz de expresar el más puro de los sentimientos. El amor. La palabra le queda pequeña.
En un beso podría intentar darse a entender... pero donde verdaderamente queda reflejado tan linda sensación, es en cada una de las lágrimas derramadas por la persona amada, en cada atisbo de alegría que ilumina tus ojos cuando oyes su vos, cuando le ves, cuando le sientes cerca...
Es evidente, es un secreto a voces... pero, o tú lo quieres ignorar, o no quieres saberlo, o no te importa lo que siento...
No hay palabras, no hay letras, no hay abecedarios, no hay nada capaz de expresar el más puro de los sentimientos. El amor. La palabra le queda pequeña.
En un beso podría intentar darse a entender... pero donde verdaderamente queda reflejado tan linda sensación, es en cada una de las lágrimas derramadas por la persona amada, en cada atisbo de alegría que ilumina tus ojos cuando oyes su vos, cuando le ves, cuando le sientes cerca...
Con una rodilla en tierra, y el corazón en la mano derecha, te hago dueño de mi vida, del aire que respiro, de la sangre que corre por mis venas, de las imágenes que circulan delante de mis ojos, de los recuerdos que invaden mi memoria, de las texturas que acarician mi piel, del viento que me despeina, del Sol que cae sobre mí, de los sabores que invaden mi boca, de los sentimientos que inundan mi corazón... Te hago mi dueño. Te doy mi corazón. Haz lo que quieras con él: cuídalo, quiérelo, abrázalo, bésalo, ódialo, hiérelo, destrózalo, patéalo... pero recuerda que estás dentro.
Él me envuelve con sus alas de fuego, con su mirada infinitamente única, verde y voraz... él me ata con sus brazos de hierro. él me atrae con sus interminables pupilas sin fondo. él me sonríe con una boca digna de ser una de las maravillas del mundo. él susurra frases de Mago de Öz con una voz aterciopelada, grave y extrañamente protectora. Él me da y me quita la vida con los latidos bamboleantes de su distante corazón.
Déjame aquí, quieta, acurrucada... ardiendo, consumiéndome entre las llamas, atándome al fuego que nos envuelve, sentada en el océano de lava, rodeada por tus alas de ángel, desafiando a tus pupilas en una mirada arrebatadoramente tímida, presionando tu espalda con mis dedos, aferrándome a tí... No voy a permitir que te aleje de mí... Lucifer no podrá sacarte de éste mundo mientras yo pueda impedirlo.
Es mío, maldito bastardo, no puedes llevártelo así, sin más. No puedes dejar nada a cambio porque él vale más que nada en el mundo. No tiene precio, y su alma es mía, ¿ me oyes ? ¡Mía!
Porque un corazón encendido de amor quema más que el fuego del infierno al que le quieres arrastrar...
Es mío, maldito bastardo, no puedes llevártelo así, sin más. No puedes dejar nada a cambio porque él vale más que nada en el mundo. No tiene precio, y su alma es mía, ¿ me oyes ? ¡Mía!
Porque un corazón encendido de amor quema más que el fuego del infierno al que le quieres arrastrar...
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