miércoles, 18 de mayo de 2011

Ella lo dio todo por amor: su sonrisa, su mirada, sus gestos, su forma de ser, sus ideas, sus metas en la vida, sus planes de futuro, sus amigos... Todo.

Él recibía lo que ella de daba, sin rechistar. ¿Daba algo a cambio? Para qué mentir... sí. Lo daba. Pero no pondría la mano en el fuego por jurar que era un trato justo.

Poco a poco, ella fue perdiendo a su gente... Su famililia seguía ahí, cierto. Pero, en la vida, la familia y la pareja no lo son todo. Se necesita algo más o, mejor dicho, alguien más para que sea todo perfecto. Se necesita el cobijo de la amistad, de alguien que no te recoga cuando caigas, sino que evite tu caída. Y ella no cuidaba de sus amigos, los dejaba marchar... Uno a uno, todos fueron apartándose porque, aunque intentaran aferrarse con uñas y dientes a la vida de la joven, una fuerza los expulsaba de allí.

Por algún motivo, ninguno de sus amigos fue capaz de permanecer junto a ella. Ni el más fuerte, ni el más persistente, ni el más importante... Todos acabaron como sombras de su pasado, a pesar de que lucharon por seguir siendo corpóreos, por tener luz propia, por tener un rostro, una sonrisa, una parte importante de sí mismos en la vida de su amiga. Quisieron devolver a la chica a la realidad, ponerla los pies en contacto con el suelo... pero ella no se dejó.

Y, un mal día, después de habérselo entregado todo, después de haber subido hasta los más alto, después de haberse dejado llevar más allá de los límites del infinito Universo... él la soltó, y ella se precipitó al vacío, en caída libre. Desesperada, luchaba por buscar un lugar al que agarrarse, el saliente de una roca, una mano amiga... Algo...  ¡Lo que fuera! Pero no había nada, porque ella no quiso que hubiera nada. Se dio cuenta tarde y nadie detuvo su caída.

Cuando destierras de tu interior a aquéllos que podrían haberte ayudado a ponerte en pie... ¿Cómo sales del pozo? ¿Cómo te levantas? ¿Cómo encuentras todos los pedazos en los que te han roto y los recompones? ¿Cómo rehaces tu vida sin ayuda? ¿Cómo empiezas de nuevo si tiempo atrás decidiste que no querías a nadie que estuviera ahí porque no te iba a hacer falta? Y ahora te hacen falta. No están, porque tú no quisiste, porque tú no les dejaste, porque te querías valer por ti misma y quitaste la red de seguridad, porque el número de acrobacias te ibas a salir estupendamente, pero tu compañero te soltó y te precipitaste al vacío... Y nadie pudo salvarte del golpe.



2 comentarios:

  1. preciosa, sabes? me ha pasado esta misma semana algo igual. Esto es impresionante, te quiero!

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